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Por su naturaleza, el diamante tiene la gran capacidad de reflejar la luz dependiendo del tipo de corte que posea. El diamante es el más puro de todas las piedras ya que esta formado por un solo elemento, lo que lo hace además ser el más duro. Mientras la mayoría de los diamantes parecen blancos, todos incluyen rastros amarillos, siendo los diamantes más costosos los del rango de los incoloros. Sin embargo, un diamante con un color profundo como un diamante amarillo canario brillante puede valer más que su homólogo sin color. El peso de un diamante se mide en quilates y su precio suele aumentar con el número de quilates.
Muchos vendedores incluyen la apreciación del diamante y la información de certificación en los listados. Los certificados, documentos oficiales emitidos por laboratorios gemológicos; Estos pueden incluir información sobre la calidad del diamante, la validación de que un diamante es orgánico y el número de serie en la faja de diamantes, inscripto por láser.
Diamantes Negros
El diamante negro o diamante carbonatado, puede considerarse como una rareza. Este tipo de diamantes son negros, altamente porosos, poseen inclusiones radioactivas y cierta luminiscencia; lo que los hace muy diferentes a otros diamantes naturales policristalinos. El origen de estos diamantes negros es bastante controvertido y se han propuesto diversas hipótesis para explicar su formación: como la conversión de carbón a elevadas presiones y temperaturas en el interior de la tierra, el metamorfismo inducido por el impacto de un meteorito y la radiación inducida por fisión espontánea de uranio y torio.
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